Solo te tuve unas horas, solo pude verte mover por casi nueve meses y aprendí a amarte hasta la eternidad.
Tu vacío no se llenará nunca y quedará en mí la esperanza de poder encontrarte algún día allá con el creador. Dios quiera que tu sonrisa ilumine la mía en ese momento.
Quiero que sepas mi amado hijo Brian que contigo se quedan una parte de mi alma y otra de mi corazón y que las lágrimas que tu mamá y yo derramamos serán claro tributo al honor que nos concediste al habernos escogido como tus papás.
Te amamos:
Tus hermanos Diana y Víctor
Tus papás Lulú y Tonatiuh
Tus abuelitas Dolores y Victoria
Tus tíos Fausto, Pilar y Alexis
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En Memoria de
Brian Eric Hendricks Troche
(Sept 1993)